Pidieron la excarcelación del policía acusado de violación

El agente de infantería y su expareja son investigados por los abusos sufridos por su hija. El efectivo ejercía presión psicológica sobre la mujer, asegura el defensor oficial que la asiste.

La defensa del agente de Infantería investigado por las violaciones sufridas por su hija de 9 años solicitó a la jueza Virginia Palacios su excarcelación y evalúa si apelará en los próximos días el procesamiento dictado el jueves pasado por la magistrado.

Así lo confirmó ayer el abogado del agente, Guillermo Levingston, quien además, comentó que hasta ayer aún no tenía novedades de las pericias que había solicitado durante la prórroga de la detención, en referencia al análisis de las prendas de vestir tanto de su defendido como de la niña y a la ropa de cama. Levingston había pedido que determinen si hay algún tipo de fluido biológico humano en las ropas —sangre o semen, por ejemplo— y que, en caso de ser así, realicen cotejo de ADN.

“Para saber si se hace lugar o no a la excarcelación hay que esperar unos 15 o 20 días, normalmente. Hay que pedir un informe al Registro Nacional de Reincidencia, que es una oficina única que abarca a todo el país. Eso es lo que más tarda. El fiscal y el juez tienen 24 horas (para expedirse). Pero, por esta cuestión de la pandemia, no sé si estarán trabajando o trabajando a medias”, dijo Levingston.

La madre de la niña víctima y expareja del agente también fue procesada por la jueza Palacios hace cuatro días, con la sospecha de que fue partícipe necesaria de los sometimiento a su hija. La presunción es que la mujer habría sabido de los abusos desde hace tiempo por un comentario que su hijo del medio le hizo a su propia madre (que puso a la Policía en conocimiento) y por la referencia de una maestra de la niña, a quien su hija le contó que su padre la tocaba.

«Tiene temor reverencial hacia todo»

El defensor oficial Penal Carlos Salazar, quien asumió la defensa de la expareja del agente y madre de la niña, le informó ayer a este medio que no apelará, ya que esto “puede ser contraproducente con los plazos procesales”. De hacerlo, la posibilidad de llegar al juicio oral se aleja más.

“Por toda esta cuestión pública y notoria —en referencia a la pandemia— tuve una comunicación telefónica con mi defendida mientras ella estaba alojada en una comisaría. Le expliqué pormenorizadamente todo y coincidió en que se podía cortar la prórroga de la detención para que se pasara a resolver”, tal como se hizo el jueves 2, resumió Salazar.

Previo, “hice un escrito, con una valoración de todos los elementos cargosos que había, basándonos sobre todo en la Cámara Gesell que se le hizo a la menor”, refirió.

En el escrito, solicitó que a la mujer le dictaran la falta de mérito y se continuara con la investigación. Consultado sobre si pidió la excarcelación o la prisión domiciliaria dijo: “En un párrafo de ese escrito hice referencia a la situación puntual que se vive (por el coronavirus), al hecho de que es madre de tres niños menores de edad y sobre todo que ella posee arraigo en la provincia y tiene domicilio constituido aquí. Avalando la falta de mérito, referimos esto, para que la jueza lo evaluara, ofreciendo y demostrando que no iba a haber ningún tipo de entorpecimiento ni peligro de fuga. Y también atendiendo a la situación concreta de la menor”, indicó el letrado.

Con esto último se refería que la niña, en la Cámara Gesell “en ningún momento vincula a la mamá (con los abusos de su padre) —aseguró—. Todo lo contrario, ella habla bien de su mamá”, aseveró el defensor oficial Penal. Pero entiende que, por la calificación del delito que le endilga, la jueza dispuso el procesamiento con prisión preventiva.

Según Salazar, “ha quedado totalmente demostrado que el hombre (el agente) ejercía una superioridad”, una presión sobre su defendida, al menos en lo psicológico. “Tengo mis dudas si también no lo hacía en lo físico. La abuela relata un hecho, en el que el hombre golpea a uno de los niños y él manifiesta que era una forma de educar. Lo del maltrato psicológico ella me lo dijo, no obstante de lo físico se callaba, no era clara, como si tuviera mucho miedo de decirlo, más allá de que le expliqué la situación, le dije que él estaba detenido y le di la tranquilidad para que se explayara, pero así mismo costaba sacarle información. Sucede que estaba totalmente abatida. La noté sumisa, decaída, con mucho miedo. Tiene temor reverencial hacia todo”, afirmó.

El defensor dijo que “está prácticamente convencido” de que los motivos de la ruptura de la relación guardan relación con esas presiones que la mujer sufría, que “hay hechos complejos del orden interno de la pareja que motivaron la separación”.

“No es fácil alejarse de esa superioridad, de esa presión, para poder brindarse en primera instancia, con libertad, hacia quien la está defendiendo. Si ha habido un ejercicio de otro tipo de poder sobre mi defendida, como el físico, creo que con el avance de la investigación lo vamos a poder dilucidar con mayor claridad”, consideró.

Cronología del caso

22 de marzo: El agente de Infantería fue detenido por efectivos de la Unidad Regional 1 hace dos semanas, por orden de la jueza Virginia Palacios. Un par de días antes, la magistrado tomó conocimiento de que el agente presuntamente violaba a su hija de 9 años y comenzó la investigación.

23 de marzo: El policía, que fue pasado a disponibilidad, fue indagado por jueza. Ella ordenó la instrucción de sumario, su detención y el llamado a indagatoria después de recolectar ciertos indicios y pruebas, entre ellos, testimonios y el informe de una pediatra del Poder Judicial que revisó a la nena y confirmó que tenía signos de abuso sexual de antigua data.

26 de marzo: Ese día, a la noche, concretaron la detención de la madre de la niña y expareja del agente de Infantería, bajo la sospecha de que hacía tiempo que sabía que su hija era sometida por el hombre y no actuó para impedirlo.

2 de abril: La jueza Palacios procesó con prisión preventiva a la pareja. A él como presunto autor de “Abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y por tratarse de un menor de edad aprovechando la convivencia preexistente, en concurso real con corrupción de menores doblemente agravada por tratarse de un menor de 13 años y por el vínculo”. Y a ella como partícipe necesaria de esos delitos.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

WhatsApp chat
A %d blogueros les gusta esto: