Hacen máscaras para prevenir el coronavirus y las donan a hospitales

Quieren disminuir la escasez de este tipo de productos que causó la pandemia. Las entregan sin cargo.

La propagación del coronavirus despertó el ingenio de tres personas del interior provincial, que si bien no se conocen, sus proyectos atraviesan el mismo camino de solidaridad. Boris “Wences” Vázquez (23), un joven emprendedor de La Toma, construye máscaras de protección facial con su impresora 3D; hasta esta edición entregó sin cargo un stock de 10 mascarillas al hospital “Dr. Osvaldo Ledesma”, de la localidad, e hizo lo propio con otras 5 para el centro de salud de Saladillo.

“Vi que un grupo español hacía respiradores económicos y pensé en hacer algo similar. No fue posible lograrlo por algunas cuestiones técnicas complejas, pero me lancé a fabricar las máscaras de protección facial; hace cinco días empecé, no hago esto solo, hay varias personas que brindaron su aporte, hemos hecho un total de 40 unidades”, subrayó.

Su impresora tiene la capacidad para generar una máscara cada hora y cuarto, con lo cual la mantiene en funcionamiento las 24 horas. “Duermo por intervalos, saco la producción y repongo materia prima”, aseguró.

El joven explicó que gran parte del stock será donado a otros centros de salud de la provincia, pero también se venden al público. Las vinchas individuales, es decir, sin la placa protectora, tienen un valor de $120. Con el dinero que recauda realiza la compra de materiales para continuar la fabricación.

“Usamos placas de radiografías viejas, las limpiamos con alcohol y cloro. El modelo que manejo me lo facilitaron unos chicos que ya están trabajando en esta movida, es como una cadena solidaria; un gran aporte en esto realizaron Mary Suárez y Derly De Biasio, de La Toma, que nos han provisto un montón de radiografías”, expresó.

«Wences» trabaja en equipo con Luis Garro, dueño de una empresa de alquileres de máquinas para la construcción, que concretó una importante ayuda desde la logística y otras funciones. “Quiero agradecer también a Liliana Nasso, que es una costurera que coloca los elásticos a las máscaras, le agradezco además a Luis Garro, al padre Ignacio Daminato, a Ana María Pereyra y a Miguel Camili”, señaló.

Otros materiales

Un grupo de amigos de Villa Mercedes denominado “La Gala de los Miércoles” trabajó en conjunto para el armado de máscaras de protección facial compuestas por materiales reciclables que facilitan su acceso a las personas de escasos recursos.

Botellas de gaseosa y elástico son los únicos elementos que se requieren para la confección de los modelos ideados por los villamercedinos, que hasta ahora llevan más de 100 máscaras donadas a los centros de salud e instituciones de su ciudad. Para que nadie se quede sin su protección, idearon un tutorial que se encuentra en las redes sociales y en YouTube.

“Vimos que podría haber un faltante de barbijos y pensamos especialmente en quienes no tienen la posibilidad de acceder a estos productos. Tienen cero costo prácticamente y según las consultas que hicimos con profesionales de la salud, son totalmente efectivas”, sostuvo Gastón Garropo (46), que forma parte del grupo de amigos que se reúne cada miércoles, desde hace 20 años.

“Obviamente que desde lo estético no es igual a una máscara 3D, pero la efectividad es la misma. Hacer esto nos hace sentir útiles, se trata de aportar a la sociedad con el ingenio, que tiene que ir acompañado por lo económico para que todo el mundo tenga acceso, este es un problema de todos”, afirmó.

Nolberto Cuello, un tapicero y motero de 54 años que vive en Villa de Merlo, tuvo una iniciativa con otro tipo de materiales. De acuerdo a lo que describió, su novia, Claudia Ramos, es enfermera en una clínica de Villa Dolores, Córdoba. Al momento de la propagación de la pandemia, ideó unas capuchas con placas de radiografías para distribuir a sus compañeros ante los faltantes de elementos protectores.

Cuello tomó la idea y fabricó máscaras similares, pero con lona y plástico tipo cristal. Su producción fue donada al hospital de Merlo y al centro de emergencias 107.

“Empecé a hacerlas en casa con los materiales que tenía por mi trabajo. Probé que no fueran molestas para los rostros, mi novia me recomendó que las donara en Merlo. Hice 20 máscaras, pero paré la producción porque me quedé sin materia prima, quienes las necesiten deben traer material”, dijo.

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