Por la cuarentena, la venta en las panaderías cayó un 70%

Aseguran que hay dificultades para hacer frente a los gastos de proveedores, impuestos y sueldos.

La cuarentena obligatoria para prevenir los contagios del coronavirus impactó en la economía de las panaderías de San Luis. Si bien están contempladas en el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para la continuidad de su producción, sufren importantes pérdidas a raíz de la disminución de clientes. Aseguran que venden un 70% menos y estiman que la recuperación llevará varios meses: al regreso de la cuarentena solo podrán alcanzar una fracción de la facturación anterior.

“Cuando comenzó este escenario dialogué con un grupo de panaderos y sugerí que había que reducir las horas de trabajo, todo con la garantía del pago de los sueldos, aunque en efectivo porque los bancos no atienden. La gente no se reúne, por lo tanto no compra. En mi caso tuve una disminución de las ventas importante, aparte, como fabrico pan de miga para estaciones de servicio y prácticamente no hay actividad, perdí stock”, señaló el titular del Centro de Panaderos de San Luis y dueño de la panadería San Jorge, Juan Calderón.

El Diario de la República consultó a cinco panaderías y referentes del rubro, y constató que la merma podrá afectar a toda la temporada, que va desde marzo hasta los últimos meses del año, con la particularidad de que las Pascuas serán sin ganancias. “Nos perderemos una gran fiesta. No vamos a vender porque por más que se levante la cuarentena la gente no comprará roscas o huevos de chocolate”, lamentó Calderón.

Para varios empresarios el momento más complicado se presentará este mes por los vencimientos de proveedores, tarjetas de crédito y varios impuestos que aún no fueron prorrogados. Afirman que necesitan «facilidades y moratorias».

“Esto pegó bastante fuerte. Tenemos una baja de hasta el 75% de la facturación. Priorizamos los sueldos y proveedores, en nuestro caso tuvimos que cortar la cafetería. Vendemos lo básico: pan, tortitas y facturas, todo lo que es pastelerías ahora es un lujo”, aseguró el dueño de panadería Fleca’s, Edgardo Sánchez.

El comerciante explicó que para tener la mayor cantidad de ingresos posibles apostaron a la modalidad del delivery, servicio que aplicaban antes de la cuarentena, pero que ahora desarrollan con más recursos. “No pedimos que nos regalen nada, solo necesitamos un alivio. No hay empresarios que quieran sacar ventaja; no disfrutamos el hecho de dejar gente sin trabajo, pero hay una realidad, si no ingresa dinero para cubrir los sueldos, ¿cómo hacemos?”, subrayó.

Un caso particular es el de Crocafé, una sociedad de capital e industria que fue recuperada por sus empleados hace poco más de cuatro años. En este local la cuarentena significó una merma del 90% en las ventas. Dicen estar “asfixiados” con impuestos y proveedores.

Aseguran que las ganancias actuales no alcanzarán a modo de ahorro para pagar las obligaciones a futuro. El referente de la panadería, Horacio Benítez, afirmó que un posible “alivio” sería la entrega de un préstamo para saldar impuestos.

Otras panaderías céntricas también sintieron el impacto del aislamiento. En el caso de El Sol, su clientela está conformada especialmente por empleados del Poder Judicial, las reparticiones de la ex Casa de Gobierno y las tiendas de ropa de la Peatonal Rivadavia. Ahora subsiste por la gente que “anda de paso”, las fuerzas de seguridad y el personal de farmacias.

Aseguran que otros factores que perjudican las ventas son los almacenes que ofrecen productos relacionados y los supermercados que tienen panificadoras.

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