Reclaman por el corte de terapias para las personas con discapacidad

Desde que entró en vigencia la normativa que establece el aislamiento obligatorio, la Agencia Nacional de Discapacidad resolvió la suspensión “por criterios epidemiológicos de las prestaciones básicas de atención integral a favor de las personas con discapacidad».

Es un efecto colateral más de los tantos que ha traído el avance del coronavirus y la cuarentena decretada para combatirlo. Pero, al mismo tiempo, desnuda una realidad habitual que atraviesan las personas con discapacidad y quienes les brindan terapias de apoyo. Los profesionales reclaman que a raíz de una medida nacional, muchas obras sociales cortaron momentáneamente sus prestaciones y dejaron a sus pacientes sin la atención que necesitan.

Desde que entró en vigencia la normativa que establece el aislamiento obligatorio, la Agencia Nacional de Discapacidad publicó una resolución (la número 63/2020) en la que suspende “por criterios epidemiológicos las prestaciones básicas de atención integral a favor de las personas con discapacidad de la Ley Nº 24.901: centros educativos terapéuticos, centros de día, servicios de rehabilitación, servicios de apoyo a la inclusión educativa y modalidades de prestaciones de apoyo”. La determinación en principio se extendía hasta el 31 de marzo, pero luego se prorrogó hasta el 12 de abril con otra resolución, la 69/2020.

Verónica Escudero es una psicomotricista de Villa Mercedes que siente en carne propia el reclamo que une a muchos terapeutas del país. La decisión «deja a las obras sociales la determinación sobre nuestro desempeño y honorarios, es decir, lisa y llanamente nos suelta las manos», planteó en un escrito que redactó con otros colegas.

La profesional señaló que hay varias prestatarias y prepagas que ya pusieron un freno a la cobertura, mientras que otras «no tienen claro cómo seguir».

De esa manera, tendrían que interrumpir los tratamientos de muchos niños, adolescentes y adultos que tienen alguna condición en su salud, desde los que tienen trastornos como el espectro autista (TEA) o los generales de desarrollo (TGD), síndromes de Down y Asperger, hasta retrasos mentales, entre otros.

Sin embargo, Escudero reveló que ella, al igual que otros compañeros, decidió continuar con las terapias, aunque sea a la distancia y sin tener la seguridad de que cobrará sus haberes. «No es lo mismo que tener al chico cara a cara porque se pierde la parte subjetiva y los códigos corporales. Pero, como no lo podemos hacer de forma presencial, tratamos de dar un apoyo a los padres», explicó. Además, agregó que cortar el tratamiento sería «tener que empezar desde cero».

La Asociación Argentina de Terapistas Ocupacionales es una de las principales voceras del pedido que involucra a kinesiólogos, fonoaudiólogos, psicopedagogos, acompañantes terapéuticos, entre otros. A todos estos profesionales los une otro problema. La mayoría presta sus servicios como monotributista y depende del cobro de sus facturaciones.

Por eso, desde la entidad denuncian una situación constante de precarización laboral que se potencia con el drama que viven los familiares de las personas con discapacidad para conseguir coberturas. «Conseguir la autorización para cada terapia es una lucha permanente para los padres», sostuvo.

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