Dos puntanas varadas en Perú, con poco dinero y llenas de angustia

Lara y Florencia Gatica están en Huaraz. Piden un salvoconducto para ir a Lima y esperar un vuelo a la Argentina.

En enero dos hermanas puntanas partieron desde San Luis para vacacionar en Perú, cuando el coronavirus solo era una amenaza del continente asiático y parecía algo que nunca llegaría a la otra punta del mundo. Lara y Florencia Gatica, de 24 y 26 años, emprendieron el viaje que tenía como destino final Ecuador, pero se quedaron en el camino. La cuarentena las tiene de rehenes en Huaraz, un pueblo a doce horas de Lima. Las posibilidades de emprender el retorno son cada vez más escasas, como sus recursos. Necesitan con urgencia un salvoconducto para viajar a la capital peruana y allí esperar algún vuelo para regresar a Argentina.

“Mi hermana y yo juntamos plata durante un tiempo y nuestra idea era salir a viajar sin una fecha estimada de vuelta. Salimos el 18 de enero desde San Luis y el 25 llegamos a Perú. Nos dieron noventa días para estar acá, o sea que el 25 de abril se vence nuestro plazo. Vinimos de vacaciones. Nuestra idea era conocer todo lo que pudiéramos durante el período que te permite el gobierno de Perú y después pasar a Ecuador, en donde íbamos a hacer alguna ‘changuita’ para juntar más plata y continuar el viaje”, explicó Florencia.

Lara y Florencia contaron que estuvieron hasta el 13 de marzo en Lima, porque decidieron ir a Huaraz, un pueblo al norte de la capital peruana. “Solo veníamos por un día a conocer unas lagunas y nos íbamos porque nuestro destino era Ecuador, por el hecho de que ya estábamos un poco cortas de plata. Llegamos a Huaraz, sacamos un boleto para hacer un tour y un pasaje de colectivo para irnos después del paseo. La cuestión es que nos llamaron y nos dijeron que cancelaban el tour porque se había decretado la cuarentena y lo mismo pasó con los boletos del colectivo”, detalló Florencia.

“La cuarentena iba a ser por quince días, entonces buscamos un voluntariado en un hostel. Ahí nos quedamos, pero el dueño después nos dijo que iba a cerrar porque el aislamiento se extendió. Nos tuvimos que ir y buscar otro hospedaje”, dijo.

«Una chica nos albergó en una habitación, no teníamos para cocinar, estábamos comiendo bastante mal y ya no teníamos plata para comprar comida hecha. Entonces, una señora ofreció hospedarnos donde estamos ahora». Desde que llegaron a Huaraz, las hermanas Gatica durmieron en tres lugares diferentes gracias a la solidaridad de los habitantes, según cuentan.

«Estamos en la casa de una señora, pero las condiciones no son muy buenas. Anoche encontramos tres ratas», Florencia Gatica.

“Estamos en la casa de una señora, pero las condiciones no son muy buenas, anoche encontramos tres ratas. Un hombre nos trajo comida e incluso nos preguntó si nos queríamos trasladar, porque él vio que la situación no es muy óptima. Donde estamos no hay ventilación y Lara tiene asma, ahora está con muchos ataques, así que aceptamos la invitación del señor y hoy nos vamos a trasladar a la casa de él”, expresó con tristeza Florencia.

Las puntanas manifestaron que no sufren discriminación por género, pero sí xenofobia. «Acá en Perú un día salen los varones y al otro, las mujeres. Todas las veces que salimos a comprar al mercado la Policía nos paró y nos hizo problema porque andamos las dos juntas, cuando las personas del pueblo salen de a tres o cuatro. No nos han querido hospedar porque tienen miedo que tengamos el virus y las contagiemos, por eso es un poco limitada la ayuda que tenemos”, comentó.

“Estamos desde el 20 de marzo intentando comunicarnos con la embajada y la cancillería mediante mails, WhatsApp y llamadas telefónicas que realiza nuestra familia desde Argentina y no obtenemos respuestas. Muchos extranjeros que estaban en Huaraz fueron evacuados, menos los argentinos. Pensamos que éramos las únicas, pero en total somos siete argentinos varados acá”, afirmó Florencia. Asimismo, agregó: “Necesitamos que la embajada de Argentina nos dé un salvoconducto, que es un permiso para podernos movilizar, para que la Policía no nos pare. Los vuelos de repatriación salían desde Lima y Cuzco, nosotras necesitábamos ese permiso para movernos a la capital y de ahí tomar alguno de esos vuelos. Les escribimos a la embajada y a la cancillería, pero no obtuvimos respuestas y tampoco nos facilitaron ese papel, aunque sea para estar en Lima”.

Florencia concluyó: “Nos pueden ayudar al difundir nuestro caso para que el Presidente lo conozca, han ayudado a algunos varados porque hicieron pública la problemática”.

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