Proyectan un tratamiento de los residuos más sustentable en Villa Mercedes

El municipio hará un llamado a licitación a principios de agosto. Implementarán la separación entre orgánicos e inorgánicos, y recuperarán los que sirvan para la industria.

El Municipio trabaja en una nueva forma de tratar los residuos domiciliarios de Villa Mercedes. Con especialistas en materia ambiental de diferentes instituciones, diseñan los requerimientos técnicos para un llamado a licitación que saldrá los primeros días de agosto y que, entre otros aspectos, exige prácticas más sustentables para recolectar y manejar los desechos que salen de los hogares de la ciudad.

El 28 de febrero de 2021 vence el contrato que la Comuna tiene con “Servicios Ecológicos”, la empresa que tiene a cargo la recolección y procesamiento desde hace varios años. Por eso, harán una convocatoria nacional para otorgar la concesión de un servicio que es clave para el medio ambiente de una ciudad que crece a pasos agigantados y que, en consecuencia, cada vez produce más basura.

En febrero vencerá el contrato con «Servicios Ecológicos» y arrancará una nueva concesión.

 

 

“Llamamos a diferentes organizaciones, como el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), la Universidad Nacional de Villa Mercedes (UNViMe) y la Universidad Provincial de Oficios (UPrO). Con ellas y los profesionales del Municipio estamos confeccionado el pliego con las bases técnicas para lo que queremos como tratamiento de residuos desde el año que viene”, contó Ricardo Lucero, jefe del Programa Medio Ambiente.

Desde hace más de una década, el manejo de los desechos que se hace en la ciudad “es muy básico”, según lo calificó el propio funcionario. Todas las bolsas que los camiones levantan de los canastos de las viviendas son llevadas al Centro de Disposición Final de Residuos, donde se entierra casi el 100% de lo recolectado.

 

“Lo que proponemos como condiciones fundamentales son las técnicas más simples que existen, pero que impactarían de forma muy positiva. Lo que buscamos progresivamente es recuperar cada vez más de los desechos y enterrar cada vez menos”, explicó.

 

Para lograr eso, una de las prácticas indispensables será la separación de lo orgánico y lo
inorgánico. De esa manera, hay elementos como el cartón, el papel o el vidrio, que se podrían comercializar para la industria, que los reutiliza como insumos y materia prima. Pero también hay muchos desechos de origen vegetal o de restos de alimentos que podrían utilizarse para fabricar sustancias que sirven para compostaje y fertilización de suelos.

 

Con esa premisa, el Programa de Medio Ambiente desarrolla un segundo proyecto, que está ligado al llamado a licitación pero que se planifica más a largo plazo. Lo que buscan es establecer un Sistema de Gestión Integral de los Residuos, en el que trabajarían no solo en la etapa final del procesamiento de la basura, sino desde el principio de la cadena: las casas, el lugar donde se generan los desperdicios.

 

Desechos de origen vegetal: La Comuna estableció que es responsabilidad de los vecinos llevar los residuos de origen vegetal a la Escombrera Municipal. El servicio de barrido solo se ocupa de la suciedad y las hojas de las veredas.

 

 

Así, los vecinos deberían clasificar sus desechos al sacarlos a la vía pública y los camiones podrían realizar una recolección diferenciada. Empezarían con pruebas piloto en algunos barrios y después ampliarían la cobertura al resto de la población.

 

“Esto no se pude hacer de un día para el otro porque es un sistema complejo, que abarca desde que se genera el residuo hasta que se trata. Como hoy no tenemos la tecnología ni la infraestructura para procesarlos de forma diferenciada, de nada sirve que le hagamos separar a los vecinos si después va a terminar todo en el mismo lugar y se lo va a enterrar todo junto”, aclaró el ingeniero industrial.

 

Implementar esta metodología es una de las principales metas en la política ambiental de la gestión municipal que gobernará la ciudad hasta el 2023. “Ahora, con este llamado a licitación, vamos a incorporar técnicas más sustentables. Entonces, con el último eslabón mejorado, ya podremos empezar a trabajar en una recolección clasificada. Este proyecto demanda muchos recursos, no solamente para concientizar y reeducarnos, sino también de logística, de equipamiento, de insumos. Pero nuestro objetivo es diseñarlo y ponerlo en marcha”, aseguró.

 

La separación de la basura entre orgánica e inorgánica significará un cambio cultural para los villamercedinos, quienes en general tienen el hábito de depositar todo en un mismo cesto. “En cuatro años no se verán los resultados finales de este plan, como mínimo se necesitan diez. Pero nuestro objetivo es desarrollar la estructura teórica y ponerlo en funcionamiento, para que la próxima gestión, independientemente de quien sea, tenga la base y solamente deba  continuarlo”, planteó Lucero.

Por lo pronto, tras el llamado a licitación el Municipio evaluará las ofertas y otorgará la concesión. La empresa que resulte ganadora empezará a trabajar en febrero.

 

 

 

No toda la basura se trata: Al centro de disposición solo llega el 60%

 

Entre los múltiples dilemas que Villa Mercedes tiene con la basura, hay uno que acarrea varias consecuencias: no todos los residuos que se producen en los hogares llegan a su destino.

 

Lucero explicó que cuando tomaron el mando de la gestión, en diciembre de 2019, comenzaron a digitalizar y a analizar los datos sobre el flujo de desechos que se levantan día a día. Esa información les permitió comprender que de las 130 ó 140 toneladas que se producen a diario, al Centro de Disposición Final solo arriban unas 80 o 90.

 

El resto, entre un 35% y un 40%, termina enterrado en lugares que no están permitidos, quemado por los propios vecinos o tirado en baldíos, esquinas o predios que forman basurales clandestinos.

 

«Hay estudios científicos que indican que cada persona genera un promedio diario de entre 900 gramos y 1 kilo. Si lo que llega al Centro lo dividimos por la población, nos da entre 500 y 600 gramos por cada villamercedino. Eso indica que hay 400 gramos que se están perdiendo por algún lado y que se traducen en contaminación. Esto es responsabilidad de cada uno, y lo mínimo que podemos hacer es poner la basura en el canasto», planteó Lucero.

 

 

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