La comunidad universitaria le dio su último adiós a Alberto Geraiges

Bajo protocolo. Geraiges fue velado en la UNSL bajo medidas de seguridad e higiene como uso de tapabocas, toma de temperatura y registro de datos.

El viento chorrillero no daba respiro en las escalinatas de ingreso al rectorado de la Universidad Nacional San Luis. A las 13 ya había una fila de más de un centenar de personas que esperaban darle su último adiós a Alberto Geraiges, secretario general del gremio de los no docentes, quien falleció este viernes en un accidente en la capital. Los barbijos, la toma de asistencia y temperatura empapaban de nueva normalidad el evento, pero, sin dudas, lo que predominaba era la tristeza que se percibía en el ambiente. Los abrazos no respetaban la distancia social, pero se volvían necesarios ante la partida del líder gremial.

 

Familiares, políticos, docentes, no docentes y autoridades universitarias se acercaron al hall de entrada del auditorio «Mauricio López», donde lo velaron. Su última visita a la casa de estudios fue, casualmente, a metros del lugar que lleva el nombre de quien fuera uno de sus amigos más cercanos, el rector desaparecido en la última dictadura militar.

El cortejo vino a las 13:36 y fue recibido por el aplauso de los presentes. El féretro había estado en la sede de la Asociación del Personal de la Universidad Nacional de San Luis (Apunsl) y llegaba a la sede central de la universidad, de la que estaba vinculado desde los años setenta como secretario general de los no docentes. Además, Geraiges, de 69 años, padre de seis hijos, tuvo una fuerte actividad política vinculada al peronismo: fue concejal entre 2003 y 2005 y candidato a diputado nacional por la fuerza en 2017.

 

El hall, lugar tradicional de encuentro previo a los actos de egreso de profesionales, ahora estaba lleno de deudos. Unas 30 coronas se hacían lugar en la sala. El ataúd llevaba flores, en un costado la bandera con el escudo de la UNSL y otra con la del gremio que representaba. Una vez que el sacerdote dio las palabras de rigor, tres afectos dejaron sus palabras para «El Turco».

 

Walter Merkis, amigo y secretario de la Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales, fue el primero en dejar su homenaje: «Nos conocimos en los ’70 y ahí estuvimos trabajando firmemente en la construcción y fundación de esta —nuestra— universidad de San Luis», comenzó.

«Despedimos a un grande, compañero, un soñador incansable, una mente estratégica increíble. Fue un constructor político más que un conductor. Hizo todo lo necesario para trabajar por la unidad», apuntó. «Nuestra organización seguirá creciendo, inspirados todavía en esos sueños que nos fue legando», agregó Merkis.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

WhatsApp chat
A %d blogueros les gusta esto: