Los actos centrales por el 26º de aniversario del atentado a la AMIA comenzarán este jueves, a las 13, cuando el presidente Alberto Fernández participe en forma virtual de un encuentro con el Comité Judío Norteamericano (CJA) con sede en Washington. AMIA y DAIA realizarán la conmemoración de forma anticipada, el viernes a las 9.53, la hora del atentado, porque el sábado 18 de julio, la fecha exacta del ataque, es shabat. Por su parte, los familiares y amigos agrupados en Memoria Activa se reunirán, también de manera virtual, el sábado a las 19, a través de su cuenta de Facebook. El aniversario coincide con la salida del juez de la causa AMIA, Rodolfo Canicoba Corral, quien fue poco dócil a las presiones de Washington, Jerusalem y el macrismo: siempre sostuvo que en el expediente hay poca prueba judicial, mucho informe de inteligencia, que las evidencias contra los sospechosos iraníes son débiles, aunque les dictó la orden de captura con alertas rojas, rechazó pronunciarse contra el Memorándum con Irán y no adhirió a la hipótesis de que el fiscal Alberto Nisman fue asesinado.

Ya en 2005, tras la destitución del primer juez, Juan José Galeano, la causa AMIA quedó en manos de Canicoba Corral quien delegó la investigación en la fiscalía especial AMIA a cargo de Nisman. Ahora entrará en la cancha un nuevo juez que será sorteado a fin de mes, cuando se haga efectiva la renuncia de Canicoba. La lógica indica que la investigación seguirá en manos de la fiscalía AMIA, ahora encabezada por Sebastián Basso, ubicado allí por el macrismo, tras desplazar a fiscales designados en su momento por la procuradora Alejandra Gils Carbó y que lograron avances importantes. Durante el reciente junio se agregó el fiscal Gonzalo Miranda quien fue muy elogioso con Nisman pese a que los familiares de las víctimas siempre consideraron que su trabajo dejó mucho que desear, al punto que habían exigido su desplazamiento: «viaja mucho y trabaja poco» sostuvieron en los actos de 2014, seis meses antes de la muerte del fiscal. Tampoco la AMIA y la DAIA comulgaban con Nisman, quien imputó al principal dirigente comunitario, Rubén Beraja, por haber participado de las maniobras de desvío de las pistas, en alianza con el gobierno de Carlos Menem. Nisman recién pasó a ser una especie de prócer cuando denunció a Cristina Fernández de Kirchner por el Memorándum con Irán y luego las instituciones terminaron asociándose a la acusación contra CFK y el fallecido canciller Héctor Timerman hasta usando el aberrante delito de traición a la patria. En la actualidad, la conducción comunitaria está rediscutiendo su papel como querellante en el expediente.

De todas maneras, siguiendo la línea de las derechas de Estados Unidos e Israel, la AMIA y la DAIA concentran su acusaciones en el régimen iraní, más al estilo bélico de Donald Trump y Benjamín Netanyahu que en el intento de buscar un acuerdo pacífico, como intentó Barak Obama. Por lo tanto eso será lo esperable en los discursos de aquí al sábado, pese a la endeblez de las evidencias contra Teherán, producto de la pésima investigación inicial que impide saber las cosas más elementales: de dónde salieron los explosivos, dónde se armó la camioneta-bomba, quién condujo el vehículo hasta la AMIA, cómo entró al país y otros datos básicos que pudieran ayudar a identificar a los autores materiales e intelectuales. Todo indica que el Gobierno será más cauto: reiterará su compromiso con la búsqueda de la verdad y condenará al terrorismo internacional, en principio sin hablar de ningún país.

La AMIA puso en marcha la conmemoración hace un mes, con la publicación en Página/12 del suplemento «El Abecedario de la Memoria» . Luego, realizaron y difundieron un video en que Ricardo Darín interpreta el emocionante monólogo final de El Gran Dictador , de Charles Chaplin. Los dirigentes de AMIA, encabezados por Ariel Eichbaum, estuvieron en Olivos junto al padre de Sebastián Barreiro –el niño de cinco años que fue la víctima más chica del atentado– y fueron recibidos por Alberto Fernández esta semana. El mandatario estará, además, en una charla que se concretará el jueves al mediodía con el CJA, por videoconferencia. En Washington estará la titular de la organización, Dina Siegel Vann.

En Estados Unidos se difundirá un video producido por la Cancillería en el que se reafirmará el compromiso con la lucha contra el terrorismo y en el que aparecen las voces de Felipe Solá, el titular de AMIA y el de DAIA, Jorge Knoblovits. Finalmente, el acto central será el viernes y uno de los oradores será el ex presidente de España Felipe González.

Los familiares y amigos de las víctimas agrupados en Memoria Activa realizarán su acto central también de manera virtual, en Facebook, el sábado a las 19. Las referentes Adriana Reisfeld y Diana Wassner participaron toda la semana en charlas y conferencias, y dieron a conocer un video recapitulando los 26 años de impunidad.

Del lado de la Unidad Fiscal AMIA, que es la encargada de la investigación, hubo una asombrosa irrupción del fiscal que ahora se sumó, Gonzalo Miranda. Pese a que llegó a una causa que tiene 26 años de haberse iniciado, a menos de un mes de haber asumido el flamante funcionario parece que sacó conclusiones categóricas sobre todo: la responsabilidad de Hezbollah, la camioneta-bomba, el elogio de la labor de Nisman. Semejantes definiciones dejan de ser sorprendentes cuando se recuerda que el encargado de su nombramiento no fue otro que Eduardo Casal, el procurador interino que dejó de herencia la administración macrista de la justicia y que aún sigue en ese cargo.

Su aparición mediática, lógicamente, fue criticada por los familiares. En contraste, la Cámara Federal les advirtió a los investigadores que ni siquiera está claro el nombre de alguno de los imputados y le marcó a la Unidad AMIA que no se sabe casi nada de la llamada conexión local, ni cómo se hizo el atentado ni quién participó. Los fiscales suponen, por ejemplo, que el papel central lo tuvo un hombre llamado Salomón Salman El Reda, pero nadie sabe cuál es su nombre verdadero ni dónde vive.