Tres meses de la desaparición de Facundo Castro: los puntos claves de la causa

La madre pidió que la policía le entregue el cuerpo. Sus abogados tienen identificadas a trece personas y denuncian que el encubrimiento excede a la Policía Bonaerense. La jueza rechazó la recusación del fiscal. Cronología y ejes del caso.

Se cumplen tres meses de la desaparición de Facundo Astudillo Castro. Una de las pocas certezas que existen en la causa, hasta ahora, es que los últimos en verlo con vida fueron agentes de la Policía Bonaerense, el jueves 30 de abril, cuando fue detenido en la ruta 3 por inclumplir la cuarentena.

Este miércoles, la jueza federal de Bahía Blanca, María Gabriela Marrón, rechazó la recusación del fiscal federal a cargo de la investigación, Santiago Ulpiano Martínez, ante el planteo de la madre de Facundo, sus abogados y la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), con el respaldo de los organismos de derechos humanos.

La jueza argumentó que no encuentra indicios de falta de objetividad en el desempeño del fiscal. El abogado Luciano Peretto anticipó a El Destape que apelarán ante la Cámara Federal bahiense.

La única hipótesis que sostienen la madre del joven y sus abogados es la de una desaparición forzada, mientras se encargan de despejar las pistas que consideran falsas. Sin embargo la fiscalía no descarta otras líneas de investigación, en un caso plagado de irregularidades, demoras, contradicciones en las declaraciones policiales, y ninguna prueba firme que desvincule a la fuerza policial de su responsabilidad en el hecho.

El temor de los abogados de Cristina Castro es que el paso del tiempo degrade las pruebas que fortalecen su hipótesis, y que la causa se estanque durante años en pasillos legales. Esta semana, la madre de Facundo pidió que la policía le «entregue el cuerpo» de su hijo «esté como esté, porque a esta altura no creo que esté con vida».

Los abogados Luciano Peretto y Leandro Aparicio aseguran que tienen identificadas a trece personas que consideran como “desaparecedores” y denuncian que hay un entramado de encubrimiento que excede a la policía de la provincia de Buenos Aires. Apuntan también contra un funcionario de la comuna de Villarino.

Desde la querella consideran que la causa requiere un vuelco y que se comiencen a establecer responsabilidades penales para focalizar la investigación en la línea de la desaparición forzada, con imputaciones para definir qué pasó con Facundo Castro, y descartar los testimonios sin sustento, con contradicciones o inducidos para despegar a la Policía Bonaerense del hecho.

Hay tres testigos que consideran centrales. Dos hombres y una mujer que identificaron a Facundo cuando era subido por dos policías a una camioneta Hilux blanca y negra de la fuerza provincial, el 30 de abril entre las 15.30 y las 16, a pocos kilómetros de la entrada principal de Mayor Buratovich, sobre la ruta nacional 3. El  AVL (Localización Automática de Vehículos) ubica a esa camioneta en el lugar y hora que señalan los testimonios, que forman parte de la causa federal. El abogado Leandro Peretto advierte que la fiscalía subestima el valor probatorio de esos testigos, mientras demora el avance de la investigación con la búsqueda de otros testimonios que ubiquen a Facundo en Bahía Blanca.

Es el caso de una mujer que aseguró haber visto al joven en un esquina bahiense. Declaró cuando la búsqueda tramitaba en la justicia provincial, pero luego no atendió más su teléfono ni la pudieron encontrar en su domicilio. Recién cuando lograron ubicarla con la intervención de Prefectura, no se presentó a testimoniar ante la justicia federal. El viernes podría ser convocada nuevamente por la fuerza pública para que ratifique o descarte su versión.

Esta semana, la Fiscalía Federal N°1 de Bahía Blanca comunicó las medidas de investigación y los movimientos de la causa. Destaca el resultado negativo del allanamiento a la comisaría de Mayor Buratovich, donde no encontraron rastros de Facundo. En el operativo participó el perito de la familia, el adiestrador Marcos Herrero, especialista en rastro criminal y búsqueda de personas, junto a uno de sus perros.

Luego la querella requirió que se realizara una búsqueda de rastros de Facundo en los vehículos secuestrados. Ahí los canes oficiales no detectaron rastros relevantes, pero el de Herrero marcó algunos vehículos que, según el fiscal, fueron analizados sin conclusiones que permitan orientar la investigación.

Por otra parte, la fiscalía comunicó que el Banco Nación informó que no fueron cobradas las sumas por el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) a nombre de Facundo.

Desde la querella consideran que la causa requiere un vuelco y que se comiencen a establecer responsabilidades penales para focalizar la investigación en la línea de la desaparición forzada, con imputaciones para definir qué pasó con Facundo Castro, y descartar los testimonios sin sustento, con contradicciones o inducidos para despegar a la Policía Bonaerense del hecho.

Hay tres testigos que consideran centrales. Dos hombres y una mujer que identificaron a Facundo cuando era subido por dos policías a una camioneta Hilux blanca y negra de la fuerza provincial, el 30 de abril entre las 15.30 y las 16, a pocos kilómetros de la entrada principal de Mayor Buratovich, sobre la ruta nacional 3. El  AVL (Localización Automática de Vehículos) ubica a esa camioneta en el lugar y hora que señalan los testimonios, que forman parte de la causa federal. El abogado Leandro Peretto advierte que la fiscalía subestima el valor probatorio de esos testigos, mientras demora el avance de la investigación con la búsqueda de otros testimonios que ubiquen a Facundo en Bahía Blanca.

Es el caso de una mujer que aseguró haber visto al joven en un esquina bahiense. Declaró cuando la búsqueda tramitaba en la justicia provincial, pero luego no atendió más su teléfono ni la pudieron encontrar en su domicilio. Recién cuando lograron ubicarla con la intervención de Prefectura, no se presentó a testimoniar ante la justicia federal. El viernes podría ser convocada nuevamente por la fuerza pública para que ratifique o descarte su versión.

Esta semana, la Fiscalía Federal N°1 de Bahía Blanca comunicó las medidas de investigación y los movimientos de la causa. Destaca el resultado negativo del allanamiento a la comisaría de Mayor Buratovich, donde no encontraron rastros de Facundo. En el operativo participó el perito de la familia, el adiestrador Marcos Herrero, especialista en rastro criminal y búsqueda de personas, junto a uno de sus perros.

Luego la querella requirió que se realizara una búsqueda de rastros de Facundo en los vehículos secuestrados. Ahí los canes oficiales no detectaron rastros relevantes, pero el de Herrero marcó algunos vehículos que, según el fiscal, fueron analizados sin conclusiones que permitan orientar la investigación.

Por otra parte, la fiscalía comunicó que el Banco Nación informó que no fueron cobradas las sumas por el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) a nombre de Facundo.

La primera: el 30 de abril, luego de la detención, desde el celular de Facundo envían un mensaje SMS a un amigo del joven, a las 20.21. “Amigo, estoy sin señal y batería en un rato te llamo”, decía el texto. Nunca lo llamó. Al día siguiente, el amigo le escribe a Facundo y ya no tuvo respuesta. “Es el único mensaje de SMS que mandó Facundo en su vida. No era él porque no escribía así. Y después el teléfono aparece en Bahía Blanca, es de manual”, explicó Aparicio.

La segunda: primeros días de junio, cuando los amigos y la mamá de Facundo hacen la denuncia y se generan los primeros testimonios. “Ahí ya no sólo la comisaría de Mayor Buratovich participó del encubrimiento, la de Pedro Luro también”.

La tercera: el 15 de junio, cuando se realiza un “falso” rastrillaje en Mayor Buratovich y no dejaron ingresar a la madre a la comisaría. “Había cinco patrulleros bloqueando el ingreso, un comisario que le dice que no tiene nada que hacer ahí, y cae de otro planeta una persona que casualmente es policía, hermana de quien detiene a Facundo a las 10 de la mañana, y que asegura haberlo llevado en su auto particular a Teniente Origone”. A partir de ahí aparecen falsos testigos que lo ven en Bahía Blanca. Uno de ellos, un policía con carpeta psiquiátrica que, cuando declaró ante la Procuvin, el propio fiscal le dijo “pare, usted está mintiendo e incurre en falso testimonio”, contó Aparicio.

La cuarta: “Es cuando el ministro de Seguridad, Sergio Berni, llega a Bahía Blanca y la policía, en base a testimonios truchos, buscan a Facundo desesperadamente en esa ciudad”, aseguró el abogado.

La quinta: un día antes de que declaren los principales testigos que sostienen la hipótesis de la querella, se publica en medios bahienses la información de una supuesta testigo que habría levantado a Facundo en la ruta 3, en su camioneta, y que lo habría acercado hasta un puesto fitosanitario a pocos kilómetros de Bahía Blanca. Sin embargo, en la declaración oficial ante la fiscalía, la mujer declaró que se trataba de alguien con características físicas muy diferentes a las de Facundo, y que lo había levantado el día 27 de abril, tres días antes de la desaparición del joven. Advierten que la testigo llega a la causa mediante la intervención de los policías que le hicieron el acta en la ruta y que, supuestamente, lo dejaron seguir camino.

Cronología de otra desaparición en democracia

El jueves 30 de abril por la mañana, Facundo Astudillo Castro salió de su casa en la localidad de Pedro Luro con destino a Bahía Blanca y la intención de recomponer la relación con su ex novia. Habían convivido dos años y medio y se separaron en febrero de este año. Facundo salió a dedo por la ruta nacional 3. Hasta la ciudad bahiense tenía por delante 120 kilómetros.

A las 10.30 del jueves, Cristina Castro, la mamá, recibe el llamado de una mujer policía de Mayor Buratovich. Le comunican que a Facundo le labraron un acta por inclumplir el aislamiento social, preventivo y obligatorio que regía en todo el país.

Cristina, que trabaja como cocinera en un estación de servicio sobre la ruta 3, intenta comunicarse con su hijo. Lo logra recién a las 13.30. “Mamá, no te das una idea de dónde  estoy, no creo que me vuelvas a ver más”, le dijo Facundo. Fue la última comunicación que tuvieron. Habían discutido porque Cristina no estaba de acuerdo con que Facundo viajara, y se oponía a su intención de que retomara la relación con su ex novia.

Esa noche, la policía fue a la casa de Facundo a certificar el domicilio en Pedro Luro. A Cristina le informan que no lo detuvieron y lo dejaron seguir. La madre entendió entonces que su hijo había llegado a Bahía Blanca.

El mismo jueves 30 de abril, a las 20.21, Juan Antonio Cardona recibe del celular de Facundo un mensaje de texto. “Amigo, estoy sin señal y batería en un rato te llamo”, decía. Nunca llamó. “Dale, avisá cualquier cosa”, le respondió Juan que, al día siguiente, volvió a escribirle a Facundo y ya no tuvo respuesta.

A las semana, sin rastros del joven ni actividad en sus redes sociales, un amigo recibe el llamado de la ex novia de Facundo. Nunca había llegado a Bahía Blanca.

Ahí comenzó la búsqueda entre amigos, familiares, vecinos. El 5 de junio, sin novedades de Facundo, Cristina realiza una denuncia en la comisaría de Pedro Luro. Se inició una causa por “averiguación de paradero” en la Ayudantía Fiscal de Villarino. Acompañada por dos abogados, Luciano Peretto y Leandro Aparicio, comenzaron a detectar irregularidades, inconsistencias y declaraciones contradictorias de los policías.

La oficial Siomara Ayelén Flores declaró que llevó a Facundo en su auto particular hasta la localidad de Teniente Origone. Otro policía,  Alberto González, le informa a Cristina que hizo otra multa a Facundo en Origone, y le muestra una foto que le había sacado a la licencia de conducir del joven. Ahí le asegura que Facundo se subió a una camioneta gris y que siguió hacia Bahía Blanca. Pero cuatro días después cambió su testimonio y dijo que, en realidad, se fue caminando.

El sábado 27 de junio, dos hombres y una mujer se contactaron con Cristina. Le contaron que vieron el 30 de abril, a las 15.30, cuando dos policías subían a Facundo en una camioneta policial blanca y negra, a pocos kilómetros de la entrada principal de Mayor Buratovich, sobre la ruta 3.

La familia denunció irregularidades en la investigación por “averiguación de paradero”, contradicciones en las declaraciones de los policías y realizó una denuncia penal por desaparición forzada en el Juzgado Federal N° 2. La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) se presentó como querellante institucional y pidió que se aparte a la Policía Bonaerense del caso.

La Comisión Provincial por la Memoria denunció en un comunicado del viernes 3 de julio, que “la sola posibilidad o sospecha de estar frente un hecho de esta extrema gravedad institucional obliga a actuar de manera rápida y eficaz”.

A partir de ese momento, el caso comenzó a tomar repercusión nacional e internacional. Se realizaron allanamientos, secuestros de vehículos policiales y dispositivos, se desplegaron fuerzas federales para la búsqueda, indagatorias, todo tipo de medidas de prueba, y recursos en una investigación impulsada principalmente por Cristina Castro y sus abogados.

Desde el ministerio de Seguridad de la Nación no descartan ninguna hipótesis, incluida la de la responsabilidad policial en la desaparición del joven. La secretaría de Derechos Humanos de la Nación ratificó su “absoluto compromiso con la búsqueda e investigación de la desaparición” en una respuesta oficial al Comité contra la Desaparición Forzada de Naciones Unidas (ONU). El presidente Alberto Fernández habló con la madre, dijo que “hay que ser muy estrictos, muy severos con las fuerzas de seguridad”. El gobernador bonaerense Axel Kicillof aseguró que no van a “encubrir a nadie”. Pero Facundo continúa desaparecido, y el Estado es responsable.

El Destape

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