El acusado por el asesinato en el barrio SCAC no declaró

José Miguel Lucero, de 27 años, está imputado por “Homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego”.

Un minuto había pasado de las 21 cuando José Miguel Lucero, el joven de 27 años que está acusado de haber matado de un tiro a José Gabriel Torres el miércoles a la madrugada en el barrio SCAC de San Luis, ingresó al Juzgado Penal 2 para la declaración indagatoria, el primer acto de defensa. Adentro lo esperaba el juez Ariel Parrillis, quien lo investiga por “Homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego”. Fue asistido por un abogado particular, Ricardo Gutiérrez, quien le aconsejó que no declarara y solicitó una prórroga de la detención de ocho días. Adelantó que en breve le solicitará a Parrillis algunas medidas.

 

Más allá de esas confirmaciones, el defensor no pudo informar mucho más: explicó que el magistrado le facilitó el expediente, para poder leerlo en detalle. “Vamos a trabajar sobre la prueba que supuestamente hay, según las autoridades policiales”, dijo.

 

Gutiérrez comentó que Lucero supo el mismo miércoles, por su hermana, que lo vinculaban al asesinato de Torres. “Me llamó a mí pasada la madrugada y me dijo ‘me quiero presentar’. Cuando me desocupé de otra audiencia que tenía en la Justicia Federal, nos juntamos en la plaza (Independencia). Vinimos al Juzgado Penal 2, él se sentó afuera y yo entré a hablar con el juez. Le dije que Lucero presumía que podía estar imputado en el homicidio, que estaba allí y que quería presentarse. Su señoría me dijo que no tenía ningún pedido de detención ni de captura y que, por lo tanto, no correspondía tomarle declaración”, resumió. Por eso, Lucero se fue de tribunales. Con esa acción, su cliente “despejó lo que se llama el riesgo o peligro procesal, es decir, el peligro de fuga o el entorpecimiento del accionar de la Justicia”, aseveró el letrado.

 

Lucero fue detenido el viernes pasado el mediodía en una casa ubicada en la manzana I del barrio Eva Perón, al este del extremo norte de Riobamba. Allí residiría su hermana. Según lo indicado por los efectivos del Departamento Homicidios, tras gatillar contra Torres, el acusado escapó.

 

La Policía presume que luego se movió entre varios domicilios de conocidos. Por eso, y con el propósito de poder encontrar y secuestrar objetos que puedan guardar vinculación con la causa, el juez Parrillis autorizó allanar la vivienda del barrio Eva Perón y otras dos, una ubicada en la calle Marcelino Poblet (donde viviría un amigo), y otra situada en el barrio El Lince, que correspondería a un hermano del investigado.

 

Pero en rigor, el primer allanamiento que dispuso el magistrado se hizo el día del crimen, a la siesta, en el mismo barrio SCAC. Fueron a una casa en la que residen madre e hija. La más joven, según confiaron los investigadores, tendría una relación con Lucero. Fueron allí en busca de algún elemento que les permitiera localizarlo. Se incautaron de celulares y, además, prendas que habían sido lavadas y que se presume tenían manchas de sangre, informaron los investigadores.

 

Torres murió por un shock hipovolémico —una gran hemorragia—, producto del tiro que recibió arriba de la clavícula. La bala entró y salió, y acabó con su vida prácticamente en cuestión de minutos. A pesar de que sus allegados lo llevaron en el auto de un conocido a la Clínica Italia, no pudieron salvarle la vida.

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