Jesús Liberato Tobares repasó los orígenes de San Martín

El reconocido escritor e historiador de la puntanidad destacó también el legado de otro coterráneo: “Van a pasar muchos años hasta que vuelva a nacer un poeta de la jerarquía intelectual de César Rosales”.

Rastreador de rumbos y de oficios anónimos, don Tobares ha desarrollado durante cinco décadas, un estilo minucioso, hermanado al terruño y con valores criollos en más de 20 volúmenes.

El año pasado, durante la presentación de sus obras completas, el autor nacido en San Martín el 15 de octubre de 1929, expresó: “Sigo investigando sobre la puntanidad”.

Ese gusto por aprender se aprecia incluso en el video que presentó para la Feria Digital del Libro este viernes por la mañana. Ficha en mano, Tobares narra como pocos.

“Don Prudencio Vidal Guiñazú estuvo en la localidad en 1819 como comandante militar, era una función muy importante porque en ese momento vivíamos en plena inseguridad, y en 1834 tuvo una actuación muy destacada cuando fue invadida la localidad por los ranqueles y sacó a toda la gente del pueblo y la llevó a las serranías cercanas. He pedido en mi libro “Memorias del rincón de Santa Bárbara” que, frente a la policía, donde estuvo la comandancia militar, coloquemos una placa o una madera de algarrobo, en su honor”, dijo.

Asimismo, el reconocido historiador detalló los inicios de su localidad. “Originariamente el paraje se llamó Rincón de Angola o Rincón de Rosales, nombres que a partir de 1768 fueron reemplazados por Rincón de Santa Bárbara o Santa Bárbara”, precisó en su obra “Noticias para la historia de los pueblos de San Luis”, donde además registra la construcción de la capilla local, la escuela, las postas, los primeros negocios y los más antiguos medios de comunicación en la zona: los chasquis.

En ese libro, publicado en 1996, Tobares evoca a César Rosales (1908- 1973): “Gracias a la poesía de un hombre transitorio, aquel viejo Rincón de Rosales, es ahora laurel sonoro, memoria de piedra invulnerable. Ese pueblo de cuatro calles terrosas tapias, blanco campanario y viejos olmos, palpita hoy en el canto del bardo ausente. Y los nombres de su gente Doña Rosa Godoy, Don Félix Torres, Pilar Sosa, Dalinda, Rufino, Sinforoso, Nicolás florecen en cada primavera porque un elegido de los dioses los arrebató del vértigo del olvido y de la muerte”.

Ahora, en plena pandemia y, aunque de forma virtual, el autor mantiene intactas sus convicciones literarias: “Van a pasar muchos años hasta que vuelva a nacer un poeta de la jeraquía intelectual de César Rosales”.

 

Más sobre Jesús Liberato Tobares y César Rosales

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

WhatsApp chat
A %d blogueros les gusta esto: