Desarrolló un método de lectura y escritura para personas con discapacidad

Mariana Olmos es puntana, fonoaudióloga y mamá de una nena con Síndrome de Down. Trabajó dos años en una técnica que ya patentó.

La fonoaudióloga Mariana Olmos, a cargo de la Fundación Par XXI, patentó un método de enseñanza de habla, lectura y escritura para personas con discapacidad intelectual y Síndrome de Down. La especialista, auxiliar de educación especial y con una capacitación en España en la escuela «María Corredentora», contó que elaboró la estrategia al menos por dos años y que recientemente fue patentada en la Dirección Nacional del Derecho de Autor.

 

Ella se basó en la experiencia con sus alumnos de la fundación que lidera y su hija de 6 años, quien tiene Síndrome de Down. Ya es utilizado en Par XXI y la Escuela Nº 179 «Ejército Argentino», de La Florida.

 

Con la intención de elaborar próximamente un manual y generar un diplomado a nivel universitario, Olmos dice que tuvo como marco teórico a autores como Fernando Cuetos Vega, Beatriz Diuk y sobre todo el psicólogo rumano Reuven Feuerstein. “Desde la mirada de Feuerstein, si estimulás el funcionamiento del cerebro, cambia la estructura mental y cambiar la estructura permite que el niño absorba conocimientos que a lo mejor no se le habían brindado”, explicó.

 

Llamado Organización del Lenguaje Expresivo, Comprensivo y Escrito y Morfosintaxis (Olmos), el método consta de 5 etapas «que permiten lograr desde muy temprana edad en el niño un desarrollo del lenguaje expresivo, comprensivo y escrito que favorece a la comprensión situacional y el desenvolvimiento cotidiano».

 

La fonoaudióloga remarcó que implica el aprendizaje de lectoescritura y la resolución de actividades escolares en forma autónoma. Agregó que lo ha probado en pacientes de todas las edades y que el acompañamiento de los padres es fundamental para su éxito.

 

«Surgió hace bastante tiempo, me di cuenta por Raquel, mi hija. Siempre para las personas con discapacidad existen métodos organizados, pero vos tenés que ver la forma en que aprende cada uno. Me pasó acá en mi casa que las herramientas que tenía no servían con mi hija», además de ver también las necesidades de los pacientes que atendía, recordó.

 

 

En qué consiste el método

 

«El método empieza con edades tempranas, de los primeros años de vida de los niños, organizando el vocabulario para que tengan una buena comprensión y el tema del habla, reconociendo los sonidos, con puntos articulatorios y reconociendo de dónde sale cada uno de ellos», comentó.

 

Indicó que una vez aprendido el vocabulario se empieza con asociaciones de esas palabras. Hay un doble objetivo, trabajar el habla y el nivel de pensamiento. Al trabajar con chicos con discapacidad intelectual, se centra muchísimo en estimular su memoria visual, en la que se destacan.

 

«Las actividades son en complejidad creciente siempre, lo que nosotros hacemos es empezar con una base de conceptos y conocimientos y lo vamos complejizando a medida que el niño lo va logrando”, agregó.

 

Ella trabaja mucho también con asociaciones cada vez más complejas. Enseñan a pronunciar sonidos, acompañados de movimientos en las manos, aprovechando la buena memoria visual del alumno. También se le va asociando de a poco, con determinadas letras para la escritura.

 

«Se usan muchos apoyos visuales, hasta que se van quitando de a poco y logrando la lectura y la escritura. Al principio se les da muchísima información y apoyo visual y cuando van logrando los conocimientos, se los vas quitando, porque el método apunta a la independencia de los chicos, a que les des todas las herramientas para que ellos puedan resolver”, destacó. Tras la lectoescritura, trabaja en la organización de enunciados e información para las actividades de los niños.

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