Las lluvias de noviembre empujaron la siembra

Ya está implantada entre el 70% y el 80% de la soja, mientras que el maíz anda entre el 60% y el 70% según la zona. Hay agua en el perfil y expectativas de tener un buen verano.

La campaña gruesa ya tiene los motores a pleno en San Luis. Con la inestimable ayuda de las lluvias, que llegaron en abundancia en noviembre luego de una sequía descomunal que había arrancado allá por marzo, la soja y el maíz se están implantando a buen ritmo, acicateadas por precios nacionales e internacionales que invitan al optimismo, aunque siempre hay que ser cautelosos en un país donde la irregularidad es la única constante.

 

Como ocurre habitualmente, la revista El Campo consultó al ingeniero agrónomo Ramiro Goncálvez para conocer más en detalle qué ocurre en cada zona productiva de la provincia, ya que se trata de un asesor con años de experiencia, que atiende productores en dos zonas bien diferenciadas en cuanto a suelos y climas.

 

La que él denomina como Zona 1 es la que abarca El Amparo, Cuatro Esquinas, La Petra y La Cumbre, una región con un buen régimen de precipitaciones y campos apreciados por sus bondades, ya que están enclavados en las sierras que circundan a la capital de San Luis. Allí la amplitud térmica, con noches más frescas de lo que suele ser el promedio provincial, ayuda de manera fundamental al desarrollo de los cultivos de verano.

 

Y si además se agregan los entre 125 y 155 milímetros de precipitaciones que cayeron entre fines de octubre y todo noviembre, el combo parece ideal como para largarse a sembrar soja y maíz, los dos cultivos que dominan el panorama estival en el semiárido puntano.

 

En cuanto al maíz, el comienzo de la siembra arrancó la última semana de octubre, después de una larga espera por las condiciones favorables. «La  implantación del maíz temprano ya está concluida, se aprovechó en un 50%. Veo que muchos campos aún no se sembraron, esos van derecho a hacer maíz tardío. La Zona 1 es de maíz temprano, ojo, no el de Pergamino, que se siembra a fines de septiembre, acá con suerte arrancamos fines de octubre, porque hasta principios de ese mes las heladas juegan su partido», detalló.

 

El estado del cereal es muy bueno debido a los 15 días de lluvias suaves que recibió la zona. «Está entre V1 y V2. Si algunos lotes se ven deslucidos, es debido a que las lluvias producen el lavado de nutrientes y micronutrientes», advirtió.

 

 

 

«Mala planificación es sinónimo de pérdidas. En maíz, retrasar la siembra puede significar dejar $16.000 por hectárea en 10 días», Ramiro Goncálvez

 

 

Paralelamente comenzó la implantación del maíz tardío para aprovechar las buenas condiciones climáticas, por lo que ya registra un avance del 70%.

 

La soja de primera, en tanto, también se encuentra entre V1 y V2, con un lento desarrollo debido a las bajas temperaturas reinantes. «Esas buenas condiciones las aprovechó el 40% de los productores,  o sea que el 60% de lotes restantes aún no se sembraron, lo que lleva a una advertencia del asesor: «Hay que tener en cuenta que cada día de atraso en noviembre significa entre 30 a 40 kilos de pérdida por cada jornada, lo que se traduce entre 900 y 1.200 kilos por hectárea  de pérdida de rinde. Al valor que tiene la soja hoy son más o menos 27 mil  pesos por hectárea». Un número que no es menor y debe llevar a la reflexión sobre la planificación agrícola.

 

«Muchos esperan demasiado al contratista, no tienen los insumos listos en el galpón, ni el barbecho bien realizado. Son aspectos que retrasan los trabajos y después eso se paga en el resultado final. Por ahorrarse 500, después se pierden 1.000», asegura Goncálvez.

 

 

Menos agua, más complicaciones

 

La Zona 2 en su recorrido es la que comprende Eleodoro Lobos, Comandante Granville y Fraga, mucho más complicada en materia de clima, al punto que las precipitaciones oscilaron entre 55 y 78 milímetros entre octubre y noviembre, la mitad respecto de la Zona 1. Así, el perfil no llega al metro y medio de agua y ni hablar si se hicieron verdeos de invierno.

 

«El maíz en esta zona se encuentra en plena etapa de siembra, con buenas condiciones, entre VE y V1. En algunos casos se ven síntomas de deficiencia de nutrientes por excesivas lluvias. Este es un punto a tener en cuenta, ya que en el caso de refertilizar, el cultivo se encuentra en su etapa ideal. El mercado tiene una gran variedad de fertilizantes con micronutrientes como el zinc y el boro», detalla el asesor.

 

Esta zona es ideal para hacer maíz tardío, de fines de diciembre, «salvo que tengamos un lote excelente, en un bajo, con buena predisposición a retener el agua en el perfil, entonces se puede sembrar a mediados de noviembre», aporta el ingeniero agrónomo.

 

La soja también está en plena época de siembra, con algunos lotes recién emergiendo. «En esta zona es más marcada aun la pérdida de rendimiento por atrasos en la fecha de implantación», vuelve a remarcar Goncálvez, quien siempre se encarga de dejar algunas sugerencias basadas en su experiencia.

 

«Con respecto al atraso en la fecha de siembra, hay que tener en cuenta que se estiman 40 kilos por día de pérdida de rinde en noviembre. Lo llevo a números concretos: es posible tener una soja sembrada el 1º de noviembre que va a rendir 2.000 kilos la hectárea y una recién implantada el 30 que apenas nos va a dejar mil kilos. Esto es simplemente planificación, acá no hay ninguna otra tecnología». En cuanto al lavado de micronutrientes debido a la lluvia, cree que tiene remedio: «Hasta V4 (cuatro hojas), se está a tiempo para fertilizar con micronutrientes. Siempre y cuando la fertilización de base, sobre todo con fosforo y nitrógeno, haya sido realizada correctamente».

 

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