Una mujer relató cómo su ex intentó atropellarla con su auto

También declararon dos vecinos que la auxiliaron luego de que ella cayera en su moto y el hombre escapara.

Mientras Ernesto Rubén Calderón continúa detenido en una comisaría de Villa Mercedes, a la espera de que el juez Contravencional y Correccional 1, Santiago Ortiz, resuelva si lo procesa o no por lesionar a su ex, Fanny Oviedo, con su auto y violar la orden judicial que le impedía acercarse a ella, la víctima y las personas que la auxiliaron declararon en el juzgado. La mujer contó, en detalle, cómo el hombre la había seguido el lunes pasado, durante todo el día, para finalmente, a la noche, «pegar el volantazo» con su auto hacia la moto que manejaba ella y atropellarla, en el barrio La Ribera.

 

Oviedo relató que el día en cuestión había notado la presencia de Calderón desde la mañana. En los siete años que llevan separados, Oviedo lo denunció al menos ocho veces por violencia, pero recién el pasado 10 de noviembre la jueza de Violencia, Lorena Báez, le impuso una restricción de acercamiento.

 

Ese lunes, a las 8:30, la víctima salió de su casa de La Ribera y llevó a sus hijos más chicos a lo de su hermana. Los dejó ahí y se fue hasta la escuela «Alas Argentinas», relató. «Durante la clase, escuché el auto de Rubén y lo vi pasar por calle Ardiles», recordó. Al rato notó que había acelerado el coche varias veces y que se había estacionado por Ardiles y Perón. «Estuvo un rato acelerando el auto, mirando lo que yo hacía», agregó.

 

La mujer esperó a que su ex se fuera y, cuando lo hizo, ella se dirigió a lo de su hermana. En el camino, mientras le contaba por teléfono a su hermana que el hombre la había seguido hasta la escuela, lo vio pasar una vez más.

 

Oviedo llegó a lo de su hermana al mediodía y estuvo allí hasta las seis de la tarde. Luego fue hasta su casa. Alrededor de las 19:30 llegaron tres de sus hijos, fruto de su relación con Calderón. Desde el jueves habían estado con su padre, aclaró.

 

La víctima no se quedó tranquila, había visto a su ex merodear con su auto frente a su vivienda y llamó a la Policía, porque tenía que ir a su clase de vóley y sabía que el imputado estaba allí afuera. Esperó un rato a que llegara el personal policial, pero como eso no sucedió decidió tomar un camino alternativo para ir en moto al entrenamiento, en la escuela «Alas Argentinas».

 

«Cuando estábamos entrenando, yo escuchaba el auto, porque él tiene la costumbre de acelerar», narró. Al terminar la clase, la mujer subió a su moto y tomó rumbo hacia su domicilio.

 

Contó que cuando llegó hasta la entrada de La Ribera, sobre una calle de tierra, presintió que alguien la seguía. «Yo sigo por la calle paralela a la ruta, y veo que pasa Rubén por ahí, a la altura del primer semáforo», señaló. El hombre circulaba en su Renault Clio, en el mismo sentido de circulación que ella.

 

«Él se apura y me gana, ya que iba en auto. Cuando voy llegando a la esquina lo veo en el coche marchando por la misma calle que iba yo, pero en sentido contrario de circulación al mío», recordó. Luego ella giró en U y siguió por la misma arteria.

 

Pero su ex aceleró y se puso a la par de su moto, sobre el costado derecho. Ella le dijo que ya no la siguiera y él le contestó que se callara. «Ahí fue cuando tiró un volantazo y me chocó. Yo me caí sobre el auto. Mi cabeza pegó en el auto, me caí en el asfalto y él siguió andando», detalló.

 

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