San Luis tendrá un Plan de Gestión Menstrual sostenible

Aspiran a un cambio cultural a partir de la educación y la información, y entregarán productos sustentables.

Las mujeres y personas con útero menstrúan todos los meses durante, por lo menos, treinta años. Eso implica afrontar un costo económico que en muchas familias se vuelve un desafío. La Secretaría de las Mujeres, Diversidad e Igualdad lanzará un Proyecto de Gestión Menstrual Sostenible que convertirá a San Luis en la primera provincia en tomar cartas en el asunto. Los ejes del programa son, principalmente, la educación menstrual y la entrega de productos sustentables para su gestión, y estará destinado a adolescentes de entre 11 y 15 años. La idea es generar, con el tiempo, un cambio cultural.

 

La menstruación fue tabú durante un montón de años. Recién hace pocos años se empezó a hablar sin vergüenza de algo con lo que las mujeres y cuerpos con útero conviven todos los meses. Se habló de los productos de plástico que contienen tóxicos y que tardan miles de años en biodegradarse, en cómo pueden enfermar el cuerpo y el planeta y que, encima, tienen un costo que muchos no pueden afrontar. También se habló de la desigualdad que genera a nivel social y económico. Se empezó a hablar de menstruación con todas las letras y eso ya es un gran avance.

 

 

 

3.925 pesos es lo que gasta una persona menstruante al año por utilizar tampones. Además, en las familias donde hay más de una persona que menstrúa el costo asciende mucho más.

 

 

 

Según las últimas estadísticas, el costo actual de menstruar es de $2.992 anuales para quienes utilizan toallitas y de $3.925 anuales para quienes usan tampones. La información se desprende de un informe que realizó la agrupación Economía Feminista, dentro de la campaña Mentruacción, desde donde empujan para que se realicen políticas públicas en torno a este tema. En familias en las que hay más de una persona que menstrúa, el costo asciende a mucho más.

 

«Haciendo estudios un poquito más profundos nos dimos cuenta que no era solamente entregar un producto de gestión menstrual, como otros proyectos que hay en otros lugares. No queríamos reducirlo a una entrega material de esto, sino poder hacer un cambio cultural respecto a la menstruación, que deje de ser un tabú, que menstruar es parte de la normalidad. Hay análisis que dicen que en el 60% de los hogares hay una persona que menstrúa. Ahí es donde pensamos la necesidad de entender la magnitud de la menstruación y de verlo como parte de nuestra normalidad», explicó Paulina Calderón, jefa del Programa Equidad de Género.

 

Así crearon el Programa de Gestión Menstrual Sostenible, que será transversal a varios ministerios y está pensado de una manera integral: el abordaje será principalmente desde Salud, Educación y Medio Ambiente, entre otros. «Lo trabajaremos a través de la Educación Sexual Integral (ESI) y, además, estamos pensando en una formación de lo que se llama circuladoras, que son mujeres de las propias comunidades que nos ayuden a llegar a las adolescentes», indicó Calderón y aseguró que el programa tendrá una impronta 100% sustentable. «Les vamos a entregar copitas menstruales a quienes lo deseen y vamos a enseñar a hacer toallitas de tela. Estamos trabajando con referentes ESI, docentes, centros de salud y personas del Programa Juventud; la idea es que sea interministerial y amplio», agregó.

Les vamos a entregar copitas menstruales a quienes lo deseen y vamos a enseñar a hacer toallitas de tela

Y como todo cambio, empezará por casa, en cada familia. «La idea es que el trabajo sea con el linaje femenino de cada persona. Hay abuelas que dicen que no se pueden meter nada en la vagina, entonces queremos un cambio social en ese sentido», destacó. «Lo principal no es la entrega de productos, sino la formación de las circuladoras. Hemos encargado el material didáctico, como una vagina de tela para saber cómo tocarse, cómo introducir la copita, porque son productos que hay que saber utilizar», explicó.

La funcionaria adelantó que el programa comenzará a implementarse a partir de febrero, cuando comience el nuevo año lectivo, y destinará estos meses para adquirir los productos que faltan. «Trabajamos con una empresa que realiza copitas menstruales especiales para adolescentes», indicó. Las copas menstruales son productos hechos de silicona médica, flexibles, que recolectan la sangre en el interior de la vagina. Se usan entre 8 y 10 horas y cuando se retiran, se vacían, se enjuagan y se vuelven a utilizar. Pueden llegar a tener una vida útil de hasta diez años y, si bien existen hace más de cien años, tomaron protagonismo ahora gracias a la conciencia medioambiental y también gracias al autoconocimiento de las mujeres sobre su propio cuerpo.

En nuestro país hay pocas ciudades que tienen algún programa de gestión menstrual, todas son a nivel municipal y desde una perspectiva meramente económica. La ciudad de Santa Fe, San Rafael y Morón tienen ordenanzas en las que establecen el reparto de productos como toallitas y tampones de manera gratuita. San Luis sería la primera provincia argentina en abordarlo por parte del Estado principal, de una manera integral y sustentable.

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