Abuso en una comisaría: se resolverá si procesan o no a policías

Este martes declararon efectivos. Una dijo que la detenida y denunciante siempre estuvo con personal femenino.

Este martes se concretó la segunda audiencia testimonial —antes de saber si hay procesamiento o no, o una falta de mérito— en la causa en la que se averigua la presunta participación de un oficial principal de apellido Funes y de dos auxiliares, Chacón y Quiroga, en el abuso denunciado por una mujer en 2019. Ella dijo que cuando estuvo detenida en la Comisaría de Villa de la Quebrada el 21 de abril de ese año —tras ser acusada por supuestamente haber puesto en circulación dinero falso en un baile— fue violada por el principal y que los otros dos efectivos estuvieron presentes y también tuvieron intervención en la agresión sexual.

Declararon la oficial subinspectora Paredes y un policía de apellido Cuello, quienes por esa fecha prestaban servicio en la mencionada dependencia. Paredes era una testigo considerada importante por quien lo solicitó, la defensora pública oficial ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal en San Luis, Claudia Ibáñez, en tanto realizó tareas vinculadas a la detención.

Del testimonio de Cuello no surgió información relevante. Según explicó la defensora, ese día estaba afectado a un operativo que se hizo en la plaza Pringles, en la capital, por lo que no estuvo en la dependencia. Al ser interrogado sobre qué pasó ese día, el policía manifestó no recordar.

Paredes “es de la guardia saliente, estuvo de guardia entre el 20 y el 21 de abril. Ella les tomó declaración a la denunciante y a uno de los empleados de seguridad (de la denunciante, la responsable del baile). Reconoció el libro de guardia, reconoció la letra, que era suya, y el contenido. Y refirió que la detenida estuvo a cargo de su compañera, la inspectora Sáez”, dijo Ibáñez. Esa policía aseguró el lunes, al declarar, que la detenida no estuvo con personal masculino, que estuvo todo el tiempo con ella y Paredes.

Esta última también declaró que en la franja horaria en la que la mujer estuvo arrestada, había unas 15 personas en la seccional (entre policías, civiles, testigos de requisa y la denunciante y su personal de seguridad) y que había movimiento en la dependencia, ya que hubo mucho trabajo esa noche. Ibáñez recordó que el hecho que se investiga ocurrió días antes del festejo por el Cristo de la Quebrada. Por lo general, en las semanas previas, se instalan muchos artesanos y fieles y hay mucha presencia y circulación de personas en la localidad.

La oficial subinspectora también describió cuál fue el espacio en el que estuvo con la detenida. Es una oficina dividida en dos por una pared y una puerta: en uno de los sectores, está la oficina del radiooperador. En el otro hay dos computadoras, donde Paredes tomó la denuncia y declaraciones.

“Dijo que la requisa se hizo allí, y afirmó que vio a la detenida con Sáez y con las dos testigos mujeres. También contó que la chica estuvo con Sáez en el comedor. Indicó que mientras estuvo en la comisaría no estuvo esposada y que le dieron un té, porque ese día había llovido y estaba frío, y en eso su testimonio es coincidente con el de Sáez. Al igual que Sáez explicó que la mujer estuvo solo diez minutos en el calabozo externo, al momento del cambio de guardia, por una cuestión de protocolo”, resumió.

Según lo declarado por la policía, la comisaría no es de grandes dimensiones, y sus dependencias están próximas una de otra, por lo que “cualquier peligro se tendría que haber escuchado; ella afirmó categóricamente que no vio ni escuchó nada que le llamara la atención”, dijo.

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