Piden 9 años de cárcel para un acusado de abusar de su hijastra

En el juicio, el hombre admitió que cometió los ultrajes y solicitó un tratamiento psicológico para «redimirse».
Ayer, a un año y medio de ser encarcelado y a casi cinco de ser denunciado, Darío César Guilmart admitió el delito por el que es juzgado en la Cámara Penal 2 de Villa Mercedes. Reconoció que abusó de A., una de sus hijastras, de 6 años, cuando convivía con ella, su hermana y su madre. Esa temprana confesión, en la apertura del juicio, agilizó el procedimiento judicial. No hubo necesidad de escuchar a los testigos ni tampoco de ventilar las pruebas que hay contra el hombre. El tribunal directamente autorizó que cada una de las partes hiciera sus alegatos. El fiscal de Cámara 1, Ernesto Lutens, y la defensora de Niñez, Adolescencia e Incapaces, Yesica Agüero, requirieron que el acusado sea sentenciado a 9 años de prisión y el defensor oficial de Cámara, Víctor Endeiza, solicitó que los jueces redujeran la condena cuanto sea posible, atento a que su representado había hecho algo que los acusados de abusos sexuales jamás hacen, admitir los ultrajes y su autoría.

Una vez terminados los alegatos, cuando los camaristas le preguntaron a Guilmart si quería decir algo antes de que se retiraran a deliberar, él volvió a hablar. «Pidió una oportunidad para redimirse, esperando que el tratamiento que pueda tener en el Penal de San Luis pueda ayudarlo a reinsertarse en la sociedad, para que no pase de nuevo esto», contó su abogado.

El debate oral comenzó el viernes con la lectura de la acusación. En la requisitoria, la fiscal de instrucción 3 Verónica Alonso Ernst había solicitado que el acusado sea condenado a 13 años de cárcel por «Abuso sexual gravemente ultrajante». La Cámara, compuesta por los jueces Daniela Estrada, Silvia del Castillo de Insúa y Atilio Astudillo, dispuso que el juicio continuara ayer, con la declaración del acusado (era una posibilidad abierta) y la de los cuatro testigos citados.

Pero ayer, cuando el hombre de 41 años se sentó frente al tribunal, sucedió algo que rara vez ocurre en un debate oral: reconoció los delitos. No ahondó en detalles, pues todo había sido expuesto en la requisitoria fiscal.

Seguidamente declaró su expareja, la madre de la víctima. La mujer relató lo que ya había denunciado en su momento. Dijo que el 27 de octubre de 2016 notó un comportamiento raro en su hija. La nena no quería ver a Guilmart, le daba vuelta la cara. Entonces le preguntó: «Hija, ¿Darío te hizo algo?». Y la criatura empezó a llorar y le respondió que su padrastro le exigía mucho. «¿Cómo que te exige mucho? ¿En qué te exige mucho, hija?», quiso saber la madre. Fue ahí cuando la víctima, que ahora tiene 10 años, le reveló que su padrastro la besaba en la boca y la tocaba en sus partes íntimas y que le decía que si contaba algo de lo que le hacía, le pegaría a ella, su mamá.

Cuando la denunciante increpó a Guilmart por los abusos, él comenzó a gritar que todo era «una cama» que le habían armado para que la denunciante se quedara con su casa y su camioneta. Hoy al mediodía, la Cámara dará a conocer el fallo.

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