Matías Rodríguez, un puntano Recopa-do que va por más

El defensor, con solo dos partidos en Defensa y Justicia, ganó la Recopa Sudamericana. «Fue un sueño», dijo.
Matías Rodríguez todavía no cae. Jugó dos partidos en Defensa y Justicia y ya consiguió un título internacional. El puntano, de 35 años, obtuvo la Recopa Sudamericana con el «Halcón». El volante venido a defensor que surgió en San Lorenzo del Puente Blanco tiene un largo recorrido en el fútbol: pasó por Boca, Antoniana de Salta, Barcelona y Aucas de Ecuador, Lask de Austria, Nacional de Uruguay, Universidad de Chile, Sampdoria, Gremio de Porto Alegre y el presente lo tiene nuevamente en Argentina jugando para Defensa y Justicia, el club sensación, que sin tener la billetera gorda de los grandes, pregona un buen fútbol y hasta se dio el lujo de mojarle la oreja al último campeón de América: Palmeiras.

Más relajado y con otro título debajo del brazo, Matías se hizo un tiempo para hablar con El Diario de la República.

Beso a beso. Matías, con la Recopa. El puntano tiene dos títulos internacionales: uno con la «U» de Chile y otro con Defensa y Justicia. Foto: Gentileza.

—Después de la derrota en Buenos Aires, ¿pensaban que lo daban vuelta en Brasil?

—La fe estaba intacta por lo que hicimos en el partido de local. Ellos se encontraron con un gol de un error nuestro y después cuidaron el resultado, mientras nosotros siempre intentamos. Nunca bajamos los brazos. Sabíamos que si jugábamos de igual manera y ajustábamos algunas cositas se podía dar vuelta. Nos plantamos en un estadio complicado y lo logramos. La satisfacción fue enorme.

—Hace poco que llegaste y ya lograste un título internacional con Defensa.

—Sí, llegué hace poco tiempo al club, lamentablemente por tema de tiempos no puedo jugar el torneo local, solamente puedo estar en todo lo que sea internacional. Los de la Recopa fueron mis dos primeros partidos y obviamente jugar estos dos partidos y salir campeón es algo grandioso, no se da todos los días. Lo viví y lo disfruté al máximo.

—Ganaste la Sudamericana con Universidad de Chile y la Recopa con Defensa. ¿Cómo definís cada momento?

—Son sensaciones distintas. La Sudamericana con la «U» fue mi primer título internacional. Quedamos en la historia de ese club. Fue algo maravilloso. Y lo de Defensa llegó en otro momento de mi carrera. Tuve la suerte de llegar y en mis dos primeros partidos poder levantar la Recopa.

—¿Cuál es el secreto para este gran momento que pasa Defensa y Justicia?

—El trabajo, la humildad y las ganas que le ponemos todos los días en los entrenamientos. Las ganas de crecer y de triunfar que tiene este grupo hacen que Defensa esté con este lindo presente. El club te brinda todas las posibilidades para que uno rinda al máximo, te acompaña, es como una familia. La entrega desde el más joven hasta el más grande es muy valorable y te llena de orgullo estar en esta institución.

—¿Cómo fue ese festejo pospartido?

—Fue mucho en el vestuario. Llegamos al hotel a las dos de la mañana a cenar y a las tres ya nos fuimos al aeropuerto porque salía el vuelo para Buenos Aires. El recibimiento en la Argentina fue hermoso. La gente nos hizo saber y sentir que independientemente de que no eran hinchas del club, estaban contentos por el logro de Defensa. Esa noche fueron todos hinchas de Defensa.

—¿Cuánto tuvo que ver Beccacece en tu llegada al club?

—Fue importante, él hizo saber sus deseos y sus ganas de que yo estuviese en el club. Hablé tres veces con él y después hablaba con Guillermo Marino, quien además de ser integrante del cuerpo técnico es un amigo que me regaló el fútbol y la vida. No es que me convencieron, sino que me demostraron los desafíos y la verdad es que me gustaron mucho. Personalmente tenía ganas de cambiar de aire con la familia y justo apareció esta linda chance, y conociendo el método de trabajo de Sebastián, con lo exigente que es, que se haya fijado en mí a los 35 años me hizo sentir querido y vigente. Por eso se dio la llegada a Defensa.

—¿Expectativas para lo que viene?

—Avanzar a los octavos de final de la Copa Libertadores, algo que el club no logró nunca. El desafío es pasar la fase de grupos y poder jugar la segunda parte del certamen. Uno nunca deja de soñar y por eso sigue jugando, así que las expectativas son llegar lo más lejos que se pueda en el plano internacional. Y en el torneo local estar entre los primeros, esos son los objetivos que me planteo.

Matías es un trotamundos del fútbol. Un jugador de perfil bajo, pero que llevó la bandera de San Luis a varios lugares. Jugó dos semifinales de Libertadores —una con Nacional y otra con la «U» de Chile—. Ganó una Sudamericana y una Recopa. Fue campeón en Uruguay y en Chile. Con 57 conquistas, es el defensor más goleador que tuvo la «U». Por ahí no tiene los flashes de otros, pero es un ganador, y es puntano.

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