Incertidumbre: sigue sin aparecer Guadalupe, extraviada este lunes

Tiene 5 años. Desapareció de la puerta de la casa de un familiar en el barrio 544 Viviendas. Más de 300 policías rastrillaron campos toda la madrugada. Siguen buscando casa por casa.

Todos abogan, algunos oran, para que la niña aparezca sana y salva. Y seguro sea así, pero las horas pasan y la incertidumbre y la angustia crecen. Este lunes, cerca de las 20, la pequeña Guadalupe Belén Lucero, de 5 años, desapareció de la puerta de la casa de una tía en el barrio 544 Viviendas, mientras jugaba a la rayuela. La Policía y autoridades locales desplegaron un operativo de búsqueda impresionante, con centenares de efectivos, pero a pesar de que rastrillaron descampados y revisaron viviendas, la niña no está.

 

Faltaban algunos minutos para las ocho de la noche cuando una prima ingresó a la casa 5 de la manzana H y dijo: «Guadalupe no está», contó angustiada Silvia Domínguez, abuela de la niña extraviada.

 

 

La nena no vive allí. Reside en el barrio 208 Viviendas, en la zona norte de la ciudad, pero festejaba un cumpleaños en lo de una tía.

 

Inicialmente la búsqueda comenzó en las viviendas de la cuadra, pero al no hallarla, llamaron al 911.

 

La gente salió a la calle y el barrio se inundó de vecinos, familiares, policías, voluntarios y también curiosos. Todos pidiendo por lo mismo: que la nena apareciera.

 

 

 

 

Llegó personal de la Comisaría 3°, con jurisdicción en la zona, pero conforme pasó el tiempo no dudaron en pedir colaboración, incluida la participación de perros rastreadores, que hicieron una búsqueda inicial pasadas las 21.

 

Cerca de las 22:30, uno de los animales de la División Canes volvió a olfatear una prenda de la niña que aportó la familia. El animal enfiló en dirección norte; frenó en una plaza; indicó una casa; la desestimó y salió raudo hacia una zona de descampado.

El perro llegó hasta los terrenos lindantes al cementerio parque Los Álamos, a la altura de calle Riobamba. Mientras, investigadores le pedían a los vecinos que viven en las inmediaciones de la manzana H que aportaran imágenes de cámaras de seguridad si tuvieran.

 

 

 

 

Las redes se inundaban de cadenas de oraciones y los estados de Whatsapp replicaban la imagen de la pequeña junto a números telefónicos de familiares.

 

La incertidumbre crecía minuto a minuto; la angustia se había desbordado hacía rato.

 

A la medianoche el termómetro marcaba 6,9°, pero la sensación térmica era cuatro grados menor.

 

El fulgor de la situación los mantenía a todos activos. Para entonces la búsqueda ya contaba con 300 policías de las 13 Direcciones Generales de la Policía mas personal de bomberos de la Fuerza, Voluntarios y de Defensa Civil municipal.

 

A las 00:30, una columna de efectivos de la Policía Ciudadana se había reunido en el bulevar de la calle Eusebio Acosta para escuchar las órdenes del jefe y subjefe de la Policía, los comisario generales Darío Neira y Claudio Latini.

 

En fila, con linternas y chalecos refractarios, los agentes ingresaron a la zona de descampado que rodea el limite este del barrio y comenzaron a «peinar» los terrenos uno a la par del otro.

 

 

 

De madrugada. Las calles del barrio se inundaron de policías y vecinos. Foto: Marianela Sánchez.

 

 

Habían pasado cinco horas de la desaparición y la idea de una travesura se había esfumado hacía rato. El viento soplaba a 18 kilómetros por hora, pero no daba tregua.

 

Neira se dirigió a los medios. «Toda la Policía está abocada a la búsqueda de esta menor»; «no vamos a descansar hasta que la encontremos», dijo. A la par del rastrillaje, el Departamento Investigaciones hacía averiguaciones junto a la Comisaría de Atención a la Niñez, Adolescencia y Familia.

 

La columna de agentes rastrilló la banda este de norte a sur y luego la banda sur del barrio de este a oeste, hasta la ruta 3, costeando la Autopista de las Serranías Puntanas. Mientras hacían un recambio de los perros y otros efectivos retomaban la búsqueda casa por casa.

 

La solidaridad se había hecho presente hacía rato, y la gente les acercaba café, agua o alimentos a los rescatistas, que interrumpieron la búsqueda al aire libre pasadas las 4 de la mañana.

 

 

 

Martes. Policías se aprestan para iniciar otro rastrillaje. Foto: Nicolás Varvara.

 

 

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