Quién es Ilan Goldfajn, el nuevo jefe del FMI para Latinoamérica

El brasileño Ilan Goldfajn fue presidente del Banco Central de Brasil entre 2016 y 2019.

La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, anunció este lunes que el economista brasileño Ilan Goldfajn será el nuevo jefe del Departamento del Hemisferio Occidental del organismo.

«Estoy encantada de que Ilan se una a nuestro equipo (…) Tiene una experiencia impresionante en el sector público y privado y es muy respetado como académico», destacó Georgieva.

Goldfajn, que asumirá el cargo el próximo 3 de enero, tomará el relevo de Alejandro Werner, quien se retiró del Fondo tras ocho años en el cargo.

El economista de 55 años, y con nacionalidad brasileña e israelí, fue presidente del Banco Central de Brasil (BCB) desde mayo de 2016 hasta febrero de 2019. Durante aquellos años, según el FMI, Goldfajn supervisó la implementación de importantes cambios regulatorios que abrieron la puerta a nuevos actores en la industria de servicios financieros.

Además, estimuló la innovación y la digitalización, lo que habría promovido el crecimiento de ‘fintechs (tecnología financiera)’, que tuvo un impacto positivo en el sector financiero de Brasil.

Doctor en Economía del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y un máster por la Universidad Pontificia Católica de Río de Janeiro, el brasileño fue elegido en 2017 Banquero Central del año por la revista The Banker, y un año después fue nombrado Mejor Banquero Central por la revista Global Finance.

En el sector privado, Goldfajn fue socio y economista jefe de Itaú Unibanco, así como socio de Ciano Investimento y Gávea Investimento, tres instituciones financieras líderes en el gigante latinoamericano.

Más recientemente, fue presidente del Consejo Asesor del banco Credit Suisse Brasil y trabajó como consultor para varias organizaciones financieras internacionales, entre las que destacan el Banco Mundial o Naciones Unidas. Entre 1996 y 1999 fue economista del FMI.

«Derechos de giro»

Su nombramiento ocurre después de que en agosto, el FMI hiciese efectiva la asignación especial de derechos de giro (DEG), por un total de 650.000 millones de dólares, para sus 190 países miembros.

El DEG es un activo de reserva internacional creado en 1969 por el FMI para complementar las reservas oficiales de los países miembros. Se basa en una cesta de cinco monedas principales: el dólar, el euro, el renminbi chino (RMB), el yen y la libra esterlina.

En el caso de Argentina, que tiene una participación del 0,67 %, recibirá unos 4.355 millones de dólares, que se verán reflejados en las reservas sin aumentar la carga de deuda; por su parte, a Ecuador le correspondieron 950 millones de dólares.

Además del DEG, el FMI continúa buscando convenios con países de la región. Por ejemplo, la semana pasada se conoció que, tras una revisión, se alcanzó un acuerdo a nivel técnico, sujeto a la aprobación del Directorio Ejecutivo, con Ecuador para el desembolso de unos 800 millones de dólares.

El ministro ecuatoriano de Economía y Finanzas, Simón Cueva, indicó que cuando se complete una siguiente revisión (prevista para finales de este año) se desembolsarán otros 700 millones de dólares, completando así 1.500 millones de dólares al cierre de 2021.

Por su parte, El Salvador, con una deuda externa sobre el 80 % del PIB, espera concretar un Acuerdo de Servicio Ampliado (EFF, por sus siglas en inglés) con el FMI, para un préstamo de 1.300 millones de dólares.

De momento, las negociaciones están estancadas ante las diferentes decisiones políticas del Estado salvadoreño, entre ellas, adoptar el bitcóin como moneda de curso legal, acción que el FMI considera riesgosa.

RT Actualidad

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