Este domingo se festeja el Año Nuevo Judío

El Rosh Hashaná es una de las festividades más importantes, después del Pesaj (Pascuas), habilita un tiempo para la reflexión y da comienzo al año 5873. En San Luis, alrededor de 30 familias celebrán en la institución fundada en 1925. Las tradiciones, el diálogo interreligioso y la educación han sido los pilares de esta comunidad comprometida con el crecimiento de la provincia.

“Los judíos en Argentina siempre han tenido buena cabida, aún en épocas políticas distintas. En San Luis ha sido muy interesante y valiosa la manera de adscribirse a la comunidad. Vivimos el desafío de preservar la identidad de nuestro colectivo y, al mismo tiempo, estar profundamente integrados a la vida social. Por ejemplo, recuerdo que un miembro de nuestra comunidad era amigo de un sacerdote católico. Incluso, la persona que inauguró nuestro edificio fue monseñor Cafferata”, contó la presidenta de la Sociedad Israelita de Beneficencia, Saada Bentolila.

“El desafío hoy es mantener la identidad judía en el interior del país. Porque cuando yo era niña este espacio tenía escuela hebrea y ahora no. Por eso, en ese sentido, tenemos que refundarnos ante un contexto tan cambiante y globalizado”, expresó.

Saada proviene de una familia de inmigrantes marroquíes. “Nuestra colectividad existe antes de 1925, pero en ese año se elaboraron los estatutos. Los primeros asentamientos vinieron de Turquía y Marruecos, luego la segunda generación vino de Polonia, Rusia y Ucrania. En los inicios, los primeros judíos que llegaron tenían diferentes negocios en la calle Colón, en cambio, las familias posteriores se instalaron en la avenida Quintana (actualmente Illia) y tenía otras profesiones o se dedicaban al campo”, contó.

Aquel grupo mixto, entre sefaradí y askenazi, compartió templo, cementerio y salón de fiestas. La institución actual está ubicada en calle Pedernera 1049, en la ciudad de San Luis, donde participan de los servicios religiosos alrededor de 30 familias.

“Nuestro edificio es de 1960 pero la comunidad o kehilá se reunía antes en las casas de familias, y lo bonito era cuando estas personas de diferentes países se encontraban porque tenían formas de musicalidad diferentes para celebrar nuestra tradiciones”, recordó.

La educación como pilar

“Uno de los valores fundamentales de nuestro pueblo es la educación. Aún en los lugares más pobres siempre había un maestro judío que enseñaba a leer y escribir porque era obligación leer la biblia, la Torá”, indicó.

“Además tenemos la obligatoriedad de leer para recordar y hacer nuestra historia. En nuestra tradición la memoria es un valor esencial que buscamos transmitir de padres a hijos”, explicó Bentolila quien es psicóloga y docente universitaria.

Año Nuevo Judío

La festividad comienza este domingo 25 de septiembre con la puesta de sol y las celebraciones se extienden durante los días 26 y 27. Rosh Hashaná significa en hebreo “cabeza del año” y conmemora la creación del mundo.

“En nuestra tradición, el año se inicia con un periodo de reflexión sobre las acciones que desarrollamos durante el año pasado, y en función del grado de conciencia. Implica reparación y trabajo interior”, indicó Saada. Así, se abre también un periodo de ocho días para hacer un balance espiritual con vistas al Yom Kipur o Día del Perdón.

“Compartimos oraciones, buenos augurios y cenas en familia. En esta celebración no hay mucho lujo, pero sí es una costumbre poner panes redondos, manzanas y miel. También un elemento importante es el shofar, un cuerno de carnero que se toca con un ritmo específico. Es una tradición milenaria, su sonido busca convocar a la reflexión y la reinscripción en el libro de la vida”, detalló la presidenta de la Sociedad Israelita de Beneficencia.

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